Comer antes de la hora de irse a la cama puede engordar

Y, dijo Jun, los efectos de comer y dormir podrían ser distintos para cada persona, según su metabolismo o reloj corporal personal.

“En lugar de obsesionarse con qué hora es tarde o qué hora marca el reloj para comenzar o dejar de comer, debemos reconocer que depende mucho del individuo”, apuntó.

Jun dijo que espera aprender más en estudios futuros.

Samantha Heller, nutricionista clínica principal de Langone Health de la NYU, en la ciudad de Nueva York, revisó los hallazgos.

“Tiene sentido que comer cerca de la hora de acostarse altere el metabolismo de la glucosa y de la grasa, porque uno está durmiendo y no está físicamente activo”, comentó, y añadió que el sueño tiene sus propios procesos que implican mecanismos celulares y moleculares para ayudar al cuerpo a mantenerse sano.

Heller anotó que con frecuencia las personas caen en una rutina de comer antes de la cena, comer la cena, y luego comer refrigerios hasta la hora de acostarse, lo que significa que quizá pasen varias horas comiendo.

“Es una forma fácil de engordar”, advirtió. “Comemos de noche por varios motivos, que incluyen el estrés, el aburrimiento, la soledad y la rabia”.

Para ayudar a gestionar el picoteo nocturno, Heller sugirió planificar un refrigerio para la tarde, por ejemplo humus y zanahorias, de forma que no esté muerto de hambre a la hora de cenar, y entonces disfrutar de una cena equilibrada con más alimentos de origen vegetal. Luego, cierre la cocina.

“Planifique actividades para esos momentos en que siente el intenso deseo de comer un refrigerio. Es poco probable que tenga hambre, porque ya cenó”, dijo Heller. “Evalúe qué desencadena esa excursión a la cocina, y cree un plan para gestionarlo”.

Algunas estrategias incluyen tomar un vaso de agua o una infusión de hierbas, o hacer otra actividad, por ejemplo leer, dar un paseo, o escuchar música o un audiolibro.

“Cerrar la cocina tras la cena es una forma fácil de eliminar algunas libras y dormir mejor de noche”, enfatizó Heller.

Los hallazgos se publicaron en línea el 11 de junio en la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.