
bebidas se han vinculado con enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiaca.
Por otro lado, “la mayoría deberíamos beber más agua de la que bebemos”, dijo Heller. “Estar mal hidratados nos puede afectar de formas sorprendentes. Puede afectar nuestra capacidad de conducción, habilidades cognitivas, estado de ánimo, niveles de energía, los riñones, la función gastrointestinal, la apariencia y más”.
Touvier, autora del estudio, se mostró de acuerdo.
“La única bebida que se recomienda es el agua”, aseguró. Y Touvier respalda las iniciativas de salud pública para quitarles el hábito de los refrescos y los jugos a las personas.
Los hallazgos de su equipo respaldan “las recomendaciones nutricionales existentes de limitar el consumo de bebidas azucaradas, incluyendo a los