
similar que infecte a otros pacientes”, lamentó Hatfull. “Ese es el verdadero problema respecto a un uso más amplio de los fagos”.
La investigación genética sobre los fagos y cómo eligen a sus objetivos podría ayudar a ampliar la terapia con bacteriófagos como alternativa a los antibióticos, planteó Hatfull.
“Si pudiéramos comprenderlo a un nivel más básico de investigación, quizá entonces podríamos extender lo que parece ser un buen resultado para un paciente a un tratamiento que se pueda usar con una utilidad más amplia en más pacientes”, añadió Hatfull.
Los resultados del estudio aparecen en la edición en línea del 8 de mayo de la revista Nature Medicine.
Más información
La BioTherapeutics Education & Research Foundation ofrece más información sobre la terapia con bacteriófagos.