
cuidado, sobre todo si lo probara con agua más caliente, por ejemplo en un jacuzzi.
“Es probable que haya visto advertencias en los jacuzzis para las personas con enfermedad cardiaca. Hay un riesgo de que la presión arterial baje”, comentó. Alguien cuya presión arterial baje gravemente podría marearse y caerse, o incluso desmayarse.
En cuanto a un calor de aplicación más local, por ejemplo una almohadilla térmica, Roseguini indicó que probablemente ese método sea demasiado pequeño como para crear cambios en la temperatura del cuerpo. Y eso es lo que podría haber inducido la mejora en la circulación. Su grupo está estudiando si unos pantalones con agua circulante que calienten la parte inferior del cuerpo podrían ayudar.
El estudio se publicó en una edición reciente de la revista American Journal of Physiology — Heart and Circulatory Physiology.
Más información
Para más información sobre la prevención y el tratamiento de la enfermedad arterial periférica, visite la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).