
hallazgo de que un paciente tiene algunas células tumorales circulantes.
Eroglu planteó que estudios futuros podrían, por ejemplo, seguir a los pacientes con melanoma después de que reciban un tratamiento. “Se podría observar qué tan bien se correlaciona la detección de las células tumorales circulantes con los resultados de los pacientes”, indicó.
Otros investigadores han estado trabajando en pruebas sanguíneas que detectan trozos de ADN de las células tumorales, anotó Eroglu. Hay evidencias de que entre los pacientes que se han sometido a una cirugía para un melanoma en una etapa más temprana, los que tienen ADN tumoral detectable posteriormente presentan un riesgo más alto de recaída, dijo.
Uno de los investigadores que trabaja en esas pruebas es el Dr. David Polsky, profesor de oncología dermatológica en Langone Health de la NYU, en la ciudad de Nueva York. Se mostró de acuerdo en que el estudio actual es “interesante”.
“Pero se necesita mucho más trabajo de validación antes de