
opioides en estados que, por coincidencia, también habían adoptado pronto la marihuana medicinal.
Esas políticas incluyen un mejor acceso a la atención de la salud, un énfasis en el tratamiento de la adicción como enfermedad, y políticas que dirigían a las personas que violan las leyes sobre las drogas al tratamiento en lugar de la prisión, plantearon Humphreys y Shover.
Los investigadores también notaron que apenas alrededor de un 2.5 por ciento de la población de EE. UU. usa marihuana medicinal, lo que hace que sea poco probable que su uso pudiera afectar las estadísticas sobre la mortalidad.
Un representante de NORML, un grupo a favor de la reforma sobre la marihuana, se mostró de acuerdo en que la inclusión de más estados ha dado forma a los nuevos resultados, pero el grupo continúa respaldando la idea de que la marihuana medicinal puede reducir las muertes por sobredosis.
“No todos los programas médicos o de legalización son iguales”, afirmó Mitch Earleywine, miembro del comité asesor de