
añadir siete años de datos recolectados mientras la legalización de la marihuana se extendía por el país.
“Repetimos el estudio original. Usamos los mismos métodos”, dijo Shover. “Incluso encontramos lo mismo si nos detuviéramos en 2010. Pero cuando observamos un periodo más largo, la tendencia desapareció, e incluso se revirtió”.
Emily Feinstein, directora y vicepresidenta ejecutiva del Centro de la Adicción, indicó que el nuevo estudio muestra que muchos estados “han sido mal orientados por estudios insuficientes o que se han malinterpretado, y han creído que la marihuana es una herramienta efectiva para combatir la crisis de opioides”.
“Hay muchos castillos en el aire sobre la marihuana. Las personas quieren que sea una panacea, o un medicamento inocuo y beneficioso, pero esa imagen está siendo propagada por una industria que prioriza las ganancias en lugar de la salud del público”, advirtió Feinstein. “Debemos crear políticas sobre la marihuana que se basen en datos firmes y creíbles, no asociaciones, sugerencias ni experiencias personales”.
Los investigadores sospechan que el primer grupo de hallazgos positivos se basaron en otras políticas estatales que redujeron las muertes por los