
En el segundo caso, un hombre español que sufría de la COVID-19 desarrolló un sarpullido en los muslos y los glúteos. El sarpullido desapareció tras cinco días, y el paciente fue dado de alta del hospital tras 12 días. Los investigadores suponen que el sarpullido fue una reacción al virus.
“Los dermatólogos deben ser conscientes de que los pacientes que presenten este tipo de sarpullido, además de tos y fiebre, podrían beneficiarse de una prueba [de la COVID-19]”, señaló el investigador principal, el Dr. Borja Díaz Guimaraens, del departamento de dermatología del Hospital Universitario Ramón y Cajal en Madrid, España.
“Comenzamos a notar más manifestaciones extrarrespiratorias en los pacientes con COVID-19 confirmada, y una mayor concienciación sobre esas señales puede ayudar en el diagnóstico”, añadió.
Los dos informes de caso se publicaron en la edición en línea del 30 de abril de la revista JAMA Dermatology.