
Una mujer del estado de Washington descubrió que contar con la aprobación de su seguro para una resonancia magnética de mama no garantizaba que el procedimiento estuviera cubierto sin costo para ella.
La diferencia puede ser importante: a diferencia de las mamografías, las resonancias mamarias no están incluidas de manera universal como atención preventiva sin costo. Por eso, una autorización previa y la cobertura económica son asuntos distintos.
Este caso muestra la importancia de revisar con cuidado los beneficios del plan antes de realizarse el estudio. Aunque la aseguradora permita el procedimiento, todavía podrían aplicarse las condiciones habituales de la póliza, incluido algún pago por parte de la paciente.
Ante cualquier duda, conviene confirmar directamente con la aseguradora qué cubre el plan y cuánto podría costar la resonancia. También es útil pedir que la información quede clara antes de programar el examen.
La autorización de un estudio y el pago del seguro no siempre significan lo mismo. Informarse con anticipación puede ayudar a evitar sorpresas en la factura y a tomar decisiones más claras sobre la atención médica.
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