
sensación repentina de quemazón, además de un dolor “grave” alrededor del cuello de la paciente.
“En la mayoría de los casos, un shock o una quemadura solo dañarían ligeramente la capa superior de la piel, y se podría solucionar en casa o en la atención de urgencias”, comentó Bunke.
“En los casos más graves, unas quemaduras de segundo grado (las que penetran hasta la segunda capa de la piel) podrían provocar lesiones graves visiblemente externas que requieren procedimientos como injertos de piel”, añadió.
En este caso, los médicos encontraron que la corriente eléctrica del cargador había quemado un círculo casi perfecto alrededor del cuello de la paciente.
“Como la quemadura es provocada por electricidad, el shock puede ser doloroso”, apuntó Bunke, y añadió que los