La tuberculosis (TB) es una enfermedad bacteriana infecciosa que principalmente afecta los pulmones, aunque también puede comprometer otros órganos del cuerpo. En Estados Unidos, la tuberculosis continúa siendo una preocupación de salud pública significativa, especialmente entre las comunidades latinas e inmigrantes. Según los datos de los CDC, aproximadamente el 30% de todos los casos de tuberculosis en Estados Unidos ocurren en personas de origen hispano o latino, con tasas de incidencia considerablemente más altas que en la población general. Muchos latinos que desarrollan tuberculosis en Estados Unidos la contrajeron en sus países de origen donde la enfermedad es más prevalente, y la infección permanece latente durante años antes de activarse. La tuberculosis activa puede desarrollarse cuando el sistema inmunológico se debilita debido a factores como el VIH/SIDA, diabetes, malnutrición o el uso de ciertos medicamentos.
La tuberculosis es causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que se transmite a través del aire cuando una persona con tuberculosis pulmonar activa tose, estornuda o habla. No todas las personas infectadas desarrollan la enfermedad activa; muchas tienen tuberculosis latente, donde las bacterias están presentes pero inactivas y no causan síntomas ni son contagiosas. Los factores de riesgo incluyen el contacto cercano con personas infectadas, vivir o trabajar en ambientes concurridos como refugios o prisiones, viajar a países con alta prevalencia de tuberculosis, tener un sistema inmunológico debilitado, especialmente por VIH/SIDA, y padecer diabetes o enfermedad renal crónica. Los síntomas de tuberculosis activa incluyen tos persistente que dura tres semanas o más, tos con sangre o esputo, dolor en el pecho, pérdida de peso involuntaria, fiebre, sudoración nocturna severa, fatiga y pérdida de apetito. Estos síntomas pueden desarrollarse gradualmente, lo que a menudo retrasa el diagnóstico.
La tuberculosis es causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que se transmite a través del aire cuando una persona con tuberculosis pulmonar activa tose, estornuda o habla. No todas las personas infectadas desarrollan la enfermedad activa; muchas tienen tuberculosis latente, donde las bacterias están presentes pero inactivas y no causan síntomas ni son contagiosas. Los factores de riesgo incluyen el contacto cercano con personas infectadas, vivir o trabajar en ambientes concurridos como refugios o prisiones, viajar a países con alta prevalencia de tuberculosis, tener un sistema inmunológico debilitado, especialmente por VIH/SIDA, y padecer diabetes o enfermedad renal crónica. Los síntomas de tuberculosis activa incluyen tos persistente que dura tres semanas o más, tos con sangre o esputo, dolor en el pecho, pérdida de peso involuntaria, fiebre, sudoración nocturna severa, fatiga y pérdida de apetito. Estos síntomas pueden desarrollarse gradualmente, lo que a menudo retrasa el diagnóstico.
La prevención de la tuberculosis incluye el cribado regular de tuberculosis latente en poblaciones de alto riesgo, especialmente personas que han inmigrado de países con alta incidencia de tuberculosis. Las personas con tuberculosis latente pueden tomar antibióticos para prevenir que la infección se active. El tratamiento de la tuberculosis activa requiere una combinación de antibióticos específicos que deben tomarse durante al menos seis meses, aunque el tratamiento puede extenderse hasta nueve meses o más dependiendo de la severidad y resistencia de la bacteria. Es absolutamente crucial completar todo el tratamiento prescrito, incluso si los síntomas mejoran antes de terminar los medicamentos, ya que dejar el tratamiento prematuramente puede llevar a tuberculosis resistente a medicamentos, que es mucho más difícil de tratar. Se debe buscar atención médica inmediata si se tiene una tos persistente que dura más de tres semanas, especialmente si está acompañada de fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso o tos con sangre. El contacto cercano con alguien diagnosticado con tuberculosis activa también justifica una evaluación médica inmediata.
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*Información actualizada: 2025*
*Esta información no reemplaza el consejo médico profesional.*