
muerte relacionado con el corazón en un 12 por ciento, y el riesgo relacionado con el cáncer en un 14 por ciento.
El riesgo cardiaco se redujo en hasta un 37 por ciento a medida que los minutos de actividad aumentaban, y el riesgo de cáncer se redujo en hasta un 47 por ciento con más actividad, mostraron los hallazgos.
En un momento dado, los beneficios de la actividad física parecieron estabilizarse. Las personas que hacían más de 1,500 minutos de ejercicio por semana tenían más o menos el mismo riesgo de muerte, o un riesgo ligeramente más alto, que las que hacían un poco menos, según el informe.
Esto tiene sentido, dado lo que sabemos sobre los deportistas de élite y la forma en que llegan a cierto límite en su entrenamiento, dijo Herrera.
“Sabemos que el cuerpo también