
Un estudio realizado en condiciones de atención habituales encontró resultados favorables para las personas que recibieron Cabenuva, una combinación de cabotegravir y rilpivirina administrada mediante inyecciones.
La mayoría de los participantes mantuvo una buena adherencia al tratamiento, con aplicaciones programadas cada mes o cada dos meses, según el esquema indicado.
Además, la mayoría logró conservar la supresión viral. Esto significa que la cantidad de VIH en la sangre permaneció controlada durante el seguimiento del tratamiento.
Los hallazgos respaldan el uso de este esquema de acción prolongada como una opción que puede ayudar a mantener la continuidad del tratamiento, siempre bajo la supervisión de un equipo de salud.
Cabenuva puede facilitar la adherencia para algunas personas que viven con VIH, pero su eficacia depende de mantener las aplicaciones según lo indicado y del seguimiento médico regular.
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