
El cuidado de las personas mayores está cambiando. Las transformaciones demográficas hacen que ya no siempre sea posible depender principalmente de la pareja o de los hijos para recibir apoyo.
En este contexto, una amistad puede asumir un papel importante en el acompañamiento y la atención cotidiana. Cuando un amigo se convierte en cuidador, la relación adquiere nuevas responsabilidades y requiere conversar con claridad sobre las necesidades de la persona mayor.
La evolución del cuidado de los adultos mayores reconoce que el apoyo puede provenir de redes más amplias que la familia inmediata. Estas redes pueden ayudar a responder a una realidad en la que las estructuras tradicionales de apoyo ya no están garantizadas.
A medida que cambian las familias y la población envejece, las amistades pueden convertirse en una fuente relevante de apoyo. Reconocer esta realidad permite construir formas de cuidado más flexibles y acordes con las necesidades de cada persona.
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