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¿A qué hora del día las mujeres deben hacer ejercicio?

Mucha gente tiene dificultades para decidir cuándo es el mejor momento para hacer ejercicio. Algunas personas prefieren hacerlo por la mañana, otras por la noche.

Un ejercicio matutino es beneficioso para aquellos que desean comenzar el día con energía y concentración. Realizar actividad física por la mañana también reduce el estrés, puesto que el cuerpo libera endorfinas durante el ejercicio y esto disminuye los niveles de cortisol.

En las mañanas, el ejercicio quema grasa más rápido y eficazmente, porque el cuerpo aún no ha empezado a descomponer los alimentos y las fuentes de energía.

Es sabido que el ejercicio es bueno para la salud del corazón, pero ¿es mejor hacer ejercicio por la mañana o por la noche? Un estudio reciente sugiere que “para las mujeres de 40 años o más, la respuesta es la mañana”.

“En primer lugar, ser físicamente activo o hacer algún tipo de ejercicio es beneficioso en cualquier momento del día”, dice la autora del estudio, Gali Albalak, del Centro Médico de la Universidad de Leiden (Países Bajos).

Las directrices de salud pública en todo el mundo no tienen en cuenta en absoluto el papel del horario, según Albalak, y se centran en la frecuencia exacta, la duración y la intensidad de la actividad física para obtener mayores beneficios para la salud del corazón.

Sin embargo, la investigación de Albalak se enfocó en saber si hacer ejercicio en ciertos momentos del día mejora la salud.

Ella y sus colegas usaron los datos del Biobanco del Reino Unido para descubrirlo. El Biobanco rastreaba los patrones de actividad física y el estado de salud del corazón de 87.000 hombres y mujeres de 42 a 78 años(60 % mujeres). Todos tenían buena salud cuando se les puso un rastreador de actividad para controlar cómo se ejercitaban durante una semana.

Los investigadores compararon los “incidentes” cardíacos con el tiempo de ejercicio y determinaron que las mujeres que hacían ejercicio en la mañana –es decir, entre las 8 y las 11 horas aproximadamente– tenían un riesgo entre un 22 % y un 24 % menor de sufrir una enfermedad cardíaca que las mujeres que eran más activas a última hora del día. No obstante, el mayor beneficio del ejercicio matutino no se hizo evidente entre los hombres. ¿Por qué? “No encontramos una teoría clara que pueda explicar este hallazgo”, señala Albalak, y añade que se necesitarán más investigaciones.

Albalak dice que ella y su equipo reconocen que hay problemas sociales que hacen que mucha gente no haga ejercicio por la mañana. No obstante, los resultados indican que “si hay posibilidades de ser activo por la mañana, hay que comenzar el día con alguna actividad física”.

Los resultados son interesantes, sorprendentes y algo confusos para una experta. Lona Sandon, directora del programa del departamento de nutrición clínica de la Escuela de Profesiones de la Salud del Centro Médico Southwestern de la UT, en Dallas, Texas, admite que no se le ocurre una explicación fácil. Sandon sugiere que, para comprender mejor lo que ocurre, en el futuro podría ser útil reunir información sobre los patrones de alimentación de los participantes, ya que el metabolismo funciona de manera diferente por la mañana y por la noche.

“El momento de comer antes de hacer ejercicio influiría en el metabolismo y el almacenamiento de nutrientes, lo que aumentaría el riesgo cardiovascular”, según Sandon.

También podría ser que los entrenamientos matutinos tiendan a reducir las hormonas del estrés más que el ejercicio tardío. Si es así, con el paso del tiempo eso también tendría un efecto en la salud del corazón. En todo caso, Sandon refleja el reconocimiento de Albalak de que “cualquier ejercicio es mejor que ninguno”.

EJERCICIO EN LA MAÑANA. Permite abordar el día con más tranquilidad, pero no se aconseja una actividad deportiva intensa. Hay que hacer ejercicio suave durante 30 a 45 minutos, como correr lento o nadar. Hacer ejercicio en ayunas es una posibilidad, especialmente si se quiere bajar de peso.

EN LA TARDE. Fitness, boxeo, baile, running… todas las actividades intensas son posibles y sirven para liberar las tensiones acumuladas durante el día. No obstante, es preferible evitar hacer ejercicio durante la digestión. Puede sentirse hinchado y con náuseas. Se recomienda esperar de dos a tres horas entre la ingesta de comida y el entrenamiento.

EN LA NOCHE. El cuerpo está muy activo, lo que puede impedir dormir bien. En este caso, es mejor elegir una sesión de gimnasio suave como el estiramiento o el yoga.

El estudio (en Inglés) fue publicado en: European Journal of Preventive Cardiology

Con información de HealthDayNews

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